viernes, 16 de mayo de 2008

Los campos de amapolas

16.5.2008.



Por: María del Carmen Antoja

Salpican los márgenes de los caminos rurales... en algunos campos se diseminan cómo pinceladas de color rojo.

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En Mayo el campo está precioso, cada día cambia, primero salieron las florecillas amarillas, lilas y malvas, ahora las amapolas surgen con todo su esplendor. Es una flor frágil y efímera, dura muy poco tiempo pero alegra los verdes campos. Es como muchas cosas de la vida, pasa sin que apenas le prestemos atención, no le damos importancia, sin embargo nos recuerda que la belleza de la vida es fugáz, nos enseña que debemos disfrutar del momento presente, nos recuerda que el Creador renueva las flores y nos las regala para que alegren nuestro paso por la vida. Así como la vida de las amapolas debe ser nuestra vida, un continuo salpicar la tierra de color y de belleza. Somos frágiles, efímeros y débiles como las amapolas, pero también como ellas somos obra de Dios, así como el campo se llena de pinceladas rojas, también el mundo tiene que llenarse de seres humanos capaces de alegrar la vida a los demás. Estamos cansados de tantas penas y calamidades, de tantos crímenes, de tantos fracasos. Necesitamos ver cosas bellas, que la naturaleza inunde nuestra vida, que la obra del Creador habite en nosotros. Dios creó un mundo bello, pero nosotros nos empeñamos en destrozarlo. Seamos como las amapolas.

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