martes, 20 de noviembre de 2007

Parlamentarios por la vida.

De hombres y ratones 20.11.2007. Desde mi trinchera liberal: Parlamentarios por la vida.

 


Por: Fernando Ínigo

Recientemente, se ha celebrado en Santiago de Chile el Primer Encuentro del Frente Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida. Se trata de un Frente transversal con adhesiones de diferentes fuerzas políticas, que se comprometen a defender la vida "desde el momento de la concepción hasta la muerte natural", entre ellos el aragonés Ángel Pintado.


Desde mi trinchera liberal: Parlamentarios por la vida.

Recientemente, se ha celebrado en Santiago de Chile el Primer Encuentro del Frente Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida. Se trata de un Frente transversal con adhesiones de diferentes fuerzas políticas, que se comprometen a defender la vida "desde el momento de la concepción hasta la muerte natural". Al acto han asistido representantes políticos de 17 países, entre ellos, España, que contó con la adhesión de 39 diputados y 15 senadores, capitaneados por José Eugenio Azpiroz y por Angel Pintado, diputado aragonés con el que he coincidido en un par de ocasiones.

Angel Pintado, además, ha sido elegido vicepresidente ejecutivo del Frente, por lo que espera una tarea tan apasionante como agotadora. No le costará: en sus maletas lleva la defensa de la vida. Se trata, en palabras del propio Frente, de globalizar la vida. No se trata de anular derechos a nadie, sino de salvaguardar el más básico. De evitar que en países como España, las leyes sean un auténtico coladero de abortos. Cuando una mayoría de españoles se declaran partidarios en las encuestas de favorecer alternativas al aborto, apoyando una cultura que premie la vida, nos revelan que esta triste y oscura realidad puede ser cambiada. Debe serlo. Que el aborto no puede ser un medio más de contracepción, la solución quirúrgica a una noche loca, a un imprevisto no deseado. que en nuestras manos está lo más débil, y lo más sagrado. El embarazo no es una enfermedad, es un don único. Evitemos traumas que muchas madres que han abortado no pueden superar. Favorezcamos la vida, y acabemos con las macabras y heladas estadísticas de llantos que no llegaremos a oir, porque hemos apagado su vida.

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