sábado, 13 de octubre de 2007

El ejemplo de los mártires

Aragón Liberal. 13.10.2007. Estos son los mártires de todos, porque esos 498 mártires, eran personas que, además de sacerdotes, religiosos o religiosas, habían dedicado su vida a ayudar a los demás desde la enseñanza, cuidando enfermos y arrimando el hombro allí donde alguien necesitaba ayuda o una mano amiga, sin hacer distinciones por razones de credo, de ideología o de cualquier otro tipo, fueron asesinadas solo por negarse a renegar de su fe.



Mártires de la Guerra Civil

Por: Elena Baeza para Barbastro Liberal



Los 489 mártires españoles son un tesoro de todos los españoles. Les mataron por servir, por entregarse en la enseñanza o las labores sociales. No toleraban los marxistas la caridad de la Iglesia.


Esos 498 mártires, antes de morir, fueron torturados salvajemente como el caso de José Trilla, Hermano de La Salle que a sus 28 años fue torturado y finalmente echado a los cerdos. Algunos como Jaime Mases de 42 años y también Hermano de La Salle, fueron quemados vivos; a otros como al religioso Pedro Massó de 39 años, les reventaron el cráneo a golpes para quemarlos después. A Antonio Tost, también Hermano de La Salle de 21 años, le amputaron los genitales y dejaron que se desangrara para, finalmente, ni siquiera concederle un tiro de gracia y rematarlo a perdigonazos. Antonia Lizárraga, Carmelita de la Caridad, fue aserrada viva y sus restos echados a los cerdos. En las checas cántabras muchos, después de ser torturados brutalmente, terminaban con las manos atadas a la cintura, con una piedra colgada del cuello y siendo arrojados al mar. Al Dominico Juan Duarte, malagueño de 24 años, le aplicaron corrientes en el cuerpo, lo cosieron con agujas, rociaron su cuerpo con gasolina y le prendieron fuego; después sus asesinos siguieron varios días disparando al cadáver. Y así hasta 498 personas, cuyo único delito fue negarse a renegar de su fe.


Estos mártires son los que con su ejemplo nos enseñan fidelidad a la fe de Jesucristo y, teniendo en cuenta que murieron perdonando.


Elena Baeza

No hay comentarios: